Vivimos en una sociedad donde existe mucha ignorancia respecto al consumo de drogas. Demonizamos las drogas ilegales por serlo (como el éxtasis, la cocaína o la heroína) pero normalizamos el consumo de alcohol o benzodiacepinas por ser legales y estar socialmente aceptado. Sin caer en la cuenta de que todas estas sustancias psicoactivas perjudican al consumidor.
En este artículo vamos a conocer qué son las benzodiacepinas, cuáles son los efectos de su consumo y cómo se pueden dejar de consumir.
- ¿Qué son las benzodiacepinas?
- Uso de benzodiacepinas en el alcoholismo
- Efectos adversos de estos fármacos
- Tolerancia a las benzodiacepinas
Contenidos
¿Qué son las benzodiacepinas?
El consumo de cualquier sustancia psicoactiva puede conllevar el desarrollo de la adicción: enfermedad mental y crónica que para su recuperación requiere de tratamiento especializado. Entidades como Instituto Castelao se dedican a ayudar a personas adictas (y a sus familiares) a superar cualquier adicción a sustancias psicoactivas.
Las benzodiacepinas (bzd) son fármacos que ayudan a combatir los trastornos de ansiedad y de insomnio, entre otros. Por ello son uno de los medicamentos más recetados en la práctica médica.
Las bzd actúan sobre el sistema nervioso central disminuyendo la excitación neuronal, produciendo sedación, sueño, alivio de ansiedad y de espasmos musculares y previniendo convulsiones. Todas las benzodiacepinas aumentan el GABA, una sustancia química natural del cerebro que actúa como neurotransmisor, transmitiendo a otras neuronas un mensaje de inhibición; es decir, que disminuyan la velocidad o que dejen de transmitir.
Como resultado, se disminuye la producción de neurotransmisores excitativos, incluso de norepinefrina (noradrenalina), serotonina, acetilcolina y dopamina. Estos neurotransmisores son necesarios para las funciones de estar alerta, tener memoria, tener tono muscular y coordinación, respuestas emocionales, control del ritmo cardiaco y de la tensión sanguínea.
Uso de benzodiacepinas en el alcoholismo
Para el tratamiento del síndrome de abstinencia alcohólico se ha demostrado que las benzodiacepinas son efectivas y seguras. Las más utilizadas en estos casos son el diazepam y el clordiazepóxido (ambas de acción duradera) y el Lorazepam y oxazepam (de acción intermedia). Estos medicamentos hacen tolerar mejor la abstinencia, disminuyendo sus síntomas. En cambio, los ansiolíticos con más potencia, como el alprazolam, están contraindicados en casos de alcoholismo por su mayor capacidad de tolerancia y dependencia.

La realidad es que las benzodiacepinas se usan y abusan recreacionalmente y no solo a modo terapéutico. Quienes abusan de su consumo desarrollan dependencia tanto física como psicológica, acostumbrándose su cerebro a la dosis ingerida y necesitando progresivamente aumentarla. En muchos casos se mezcla su consumo con anfetaminas. Los consumidores que hacen esta combinación tienen más trastornos mentales, deterioro social y más problemas de salud.
Efectos adversos de las benzodiacepinas
Puede darse el exceso de sedación con el consumo de benzodiacepinas. Es una manifestación dosis-dependiente de los efectos sedantes básicos de estos fármacos. Algunos síntomas pueden ser:
- Somnolencia
- Falta de concentración
- Falta de coordinación
- Debilidad muscular
- Mareos
- Confusión mental
El exceso de sedación puede provocar accidentes domésticos, laborales y de seguridad vial. Asimismo, el consumo de Bzd puede provocar deterioro de la memoria. La adquisición de información nueva es deficiente por la falta de concentración y de atención que producen las propias benzodiacepinas. Concretamente estos fármacos perjudican la memoria “episódica”, es decir, el recuerdo de eventos recientes, así como las circunstancias en las que sucedieron y su cronología.
Por otra parte, las benzodiacepinas pueden causar depresión o agravarla, probablemente por la reducción de producción de ciertos neurotransmisores cerebrales (como la serotonina y la noradrenalina). Otro síntoma común en consumidores de Bzd es la anestesia emotiva, o lo que es lo mismo, la incapacidad de sentir placer o dolor. Es un embotamiento de las emociones posiblemente relacionados con los efectos inhibidores de estos fármacos en los centros cerebrales de las emociones.
Tolerancia a las benzodiacepinas
El uso continuado de benzodiacepinas o cualquier otra sustancia psicoactiva crea tolerancia, que como hemos mencionado anteriormente, es la necesidad de aumentar la dosis progresivamente, para obtener los efectos iniciales.
La tolerancia y la dependencia física no son constantes, y se manifiestan con síndromes de discontinuación al dejar el tratamiento. En cambio en pacientes adictos a sustancias la dependencia psíquica es más probable. Los síndromes de discontinuación pueden ser por recurrencia, rebote y abstinencia.
La recaída es el retorno de los síntomas previos al tratamiento. El rebote son esos síntomas previos al tratamiento pero con más intensidad, lo que puede ocurrir un mes después de empezar el tratamiento. Por su parte, el síndrome de abstinencia se caracteriza por síntomas como: sudoración, taquicardia, fatiga, náuseas, pérdida de apetito, convulsiones y ataxia.
Para suspender el consumo de benzodiacepinas se recomienda que sea progresivamente, reduciendo la dosis un 25% cada 15 días.






